jueves, 18 de abril de 2013
miércoles, 17 de abril de 2013
martes, 16 de abril de 2013
LEER Y ESCRIBIR EN LA ESCUELA
LEER
Y ESCRIBIR EN LA ESCUELA
LO
REAL, LO POSIBLE Y LO NECESARIO
DELIA
LERNER
Leer y escribir es una tarea
ineludible.
Enseñar a leer y escribir es
un desafío que trasciende ampliamente la alfabetización en sentido estricto. El
desafío que hoy enfrenta la escuela es el de incorporar a todos los alumnos a
la cultura de lo escrito, es el de lograr que todos sus exalumnos lleguen a ser
miembros plenos de la comunidad de lectores y escritores.
Participar en la cultura
escrita supone apropiarse de una tradición de lectura y escritura, supone
asumir una herencia cultural que involucra el ejercicio de diversas operaciones
con los textos y la puesta en acción de conocimientos sobre las relaciones
entre los textos.
Lo necesario es hacer de la
escuela una comunidad de lectores que acuden a los textos buscando respuesta
para los problemas que se necesiten resolver, tratando de encontrar información
para comprender mejor algún aspecto del mundo que es objeto de preocupaciones,
buscando argumentos para defender una posición con la que están comprometidos.
Lo necesario es hacer de la
escuela una comunidad de escritores que produzcan sus propios textos para dar a
conocer sus ideas, para informar sobre hechos que los destinatarios necesitan o
deben conocer, para incitar a sus lectores a emprender acciones que consideren
valiosas, para convencerlos de la validez de los puntos de vista o las
propuestas que intentan promover, para protestar o reclamar, para para
compartir con los demás una bella frase o un buen escrito, para integrar o
hacer reír.
Lo necesario es hacer de la
escuela un ámbito donde lectura y escritura sean practicas vivas y vitales,
donde leer y escribir sean instrumentos poderosos que permitan reorganizar el
propio pensamiento, donde interpreten y produzcan textos que sean legítimos de
ejercer y responsabilidades que es necesario asumir.
Lo real es que llevar a la
práctica lo necesario es una tarea difícil para la escuela. Conocer las
dificultades y comprender en qué medida se derivan de necesidades legitimas de
la institución escolar constituyen pasos indispensables para construir
alternativas que permitan superarlas.
La tarea es difícil porque:
1.- La escolarización de las
prácticas de lectura y escritura plantea arduos problemas.
2.- Los propósitos que se persiguen en la escuela
al leer y escribir son diferentes de los que orientan la lectura y la escritura
fuera de ella.
3.- La inevitable
distribución de los contenidos en el tiempo puede conducir a parcelar el objeto
de enseñanza.
4.- La necesidad
institucional de controlar el aprendizaje lleva a poner en primer plano solo
los aspectos más accesibles a la evaluación.
5.- La manera en que se
distribuyen los derechos y obligaciones entre el maestro y los alumnos
determinan cuales son los conocimientos y estrategias que los niños tienen o no
tienen oportunidad de ejercer y, por tanto, cuales podrán o no podrán aprender.
Por ser prácticas, la
lectura y la escritura presentan rasgos que obstaculizan su escolarización a
diferencia de los saberes típicamente escolarizables, estas prácticas son
totalidades indisociables, que ofrecen resistencia tanto al análisis como a la
programación secuencial.
Por otra parte se trata de prácticas
sociales que históricamente han sido y en cierta medida siguen siendo
patrimonio de ciertos grupos sociales más de otros. Intentar practicas
aristocráticas como la lectura y la escritura se instauren en la escuela supone
enfrentar la tensión existente en la institución escolar entre la tendencia al
cambio y la tendencia a la conservación entre la función explicita de
democratizar el conocimiento y la función implícita de reproducir el orden
social establecido.
La responsabilidad social
asumida por la escuela genera una fuerte necesidad de control: la institución
necesita conocer los resultados de su accionar, necesita evaluar los
aprendizajes. Esta necesidad suele tener consecuencias indeseadas: como se
intenta ejercer un control exhaustivo sobre el aprendizaje de la lectura en voz
alta: como lo más accesible a la evaluación es aquello que puede calificarse
como correcto o incorrecto, la ortografía de las palabras ocupa en la enseñanza
un lugar más importante que otros problemas más complejos involucrados en el
proceso de escritura. Es así como la enseñanza pone en primer plano ciertos
aspectos en detrimento de otros que serían prioritarios para formar a los
alumnos como lectores y escritores, pero que son menos controlables. Se plantea
pues, inadvertidamente, un conflicto de interés entre la enseñanza y el
control.
El desafío es formar
prácticamente de la lectura y la escritura y ya no solo sujetos que puedan
descifrar el sistema de escritura. Es formar lectores que sabrán elegir el
material escrito adecuado para buscar la solución de problemas que deben
enfrentar y no solo alumnos capaces de oralizar un texto seleccionado por otro.
Es formar seres humanos críticos, capaces de leer entre líneas y de asumir una
posición propia frente a la sostenida explicita o implícitamente por los
autores de los textos con los que interactúan en lugar de persistir en formar
individuos dependiendo de la letra del texto y de la autoridad de otros.
El desafío es formar
personas deseosas de adentrarse en los otros mundos posibles que la literatura nos
ofrece dispuestas a identificarse con lo parecido o solidarizarse con lo
diferente y capaces de apreciar la calidad literaria. Asumir este desafío significa
abandonar las actividades mecánicas de sentido que llevan a los niños a
alejarse de la lectura por considerarla una mera obligación escolar, significa
también incorporar situaciones donde leer determinados materiales resulte imprescindible
para el desarrollo de los proyectos que se estén llevando a cabo o bien
produzca el placer que es inherente al contacto con textos verdaderos y
valiosos.
El desafío es que la
escritura deje de ser en la escuela un objeto de evaluación para constituirse
realmente en un objeto de enseñanza, es hacer posible que todos los alumnos se
a propicien de la escritura y la pongan en práctica sabiendo que es un largo y
complejo proceso constituido por operaciones recursivas de planificación,
textualización y revisión.
Si la actualización siempre
es necesaria para todo profesional, lo es aún más en el caso de los docentes
latinoamericanos de hoy, esta se sustenta en razones diversas: el cambio
radical de perspectiva que ha tenido lugar en los últimos veinte años en
relación con la alfabetización no ha tenido suficiente eco en las instituciones
formadoras de maestros, la función total del docente está sufriendo un proceso
de desvalorización sin precedentes.
Al elaborar documentos
curriculares, se recorre un itinerario problemático. Antes de analizar los
problemas que es necesario enfrentar y las soluciones que es posible ir
construyendo a medida que se avanza en ese recorrido, conviene explicitar
algunas ideas esenciales que subyacen a la perspectiva curricular.
Elaborar documentos
curriculares es un fuerte desafío porque, además de las dificultades
involucradas en todo trabajo didáctico, es necesario asumir la responsabilidad
de la prescripción. Los documentos curriculares adquieren un carácter
prescriptivo, aun cuando sus autores no lo deseen y aun cuando la institución
en la cual se están produciendo conciba la elaboración de curricular como un
proceso que requiere muchas interacciones con la práctica y muchas
correcciones, que no desemboca rápidamente en la producción de documentos
definitivos. Supone además tomar decisiones que afectaran a muchas escuelas.
Hacer propuestas que se llevaran a la practica en instituciones muy diversas
plantea problemas diferentes de los que se presentan al orientar el trabajo de
una escuela o de un aula particular.
Leer es adentrarse en otros
mundos posibles. Es indagar en la realidad para comprenderla mejor, es
distanciarse del texto y asumir una postura crítica frente a lo que se dice y
lo que se quiere decir, es sacar carta de ciudadanía en el mundo de la cultura
escrita.
La desnaturalización que la
lectura sufre en la escuela ha sido puesta en evidencia en forma irrefutable.
En la escuela la lectura es
ante todo un objeto de enseñanza. Para que se constituya también en un objeto
de aprendizaje, es necesario que tenga sentido desde el punto de vista del
alumno, lo cual significa representar en la escuela los diversos usos que ella
tiene en la vida social.
En consecuencia, cada
situación de la lectura responderá a un doble propósito. Por una parte, un
propósito didáctico: enseña ciertos contenidos constitutivos de la práctica
social de la lectura con el objeto de que el alumno pueda reutilizarlos en el
futuro, en situaciones no didácticas. Por otra parte, un propósito comunicativo
relevante desde la perspectiva actual del alumno.
Diferentes modalidades de
lectura pueden utilizarse, en distintas situaciones, frente a un mismo tipo de
texto: un mismo material informativo-científico puede ser leído para obtener
una información global, para buscar un dato específico o para profundizar un
aspecto determinado del tema sobre el que se está escribiendo.
El tiempo es u factor de
peso e la institución escolar: siempre es escaso en relación con la cantidad de
contenidos fijados en el programa, nunca es suficiente para comunicar a los
niños todo lo que desearíamos enseñarles en cada año escolar.
Cuando se opta por los
objetivos de estudio en toda su complejidad y por reconocer que el aprendizaje
progresa a través de sucesivas organizaciones del conocimiento, el problema de
la distribución del tiempo deja de ser simplemente cuantitativo: no se trata
solo de aumentar el tiempo o de reducir los contenidos, se trata de producir un
cambio cualitativo en la utilización del tiempo didáctico.
Crear estas condiciones
requiere poner en acción diferentes modalidades organizativas: proyectos,
actividades habituales, secuencias de situaciones y actividades independientes
coexisten y se articulan a lo largo del año escolar.
Afirmar que el conocimiento
didáctico tiene un lugar central en la capacitación de los maestros es correr
el riesgo de explicitar lo que no requiere ser explicado, es quizás incurrir en
una redundancia injustificada.
Saber que los problemas que
los maestros enfrentan día a día en el aula están vinculados a la enseñanza o
al aprendizaje escolar de contenidos determinados no fue suficiente para
deducir inmediatamente que los conocimientos más relevantes para ellos son
precisamente aquellos que contribuyen a resolver esos problemas, es decir, los
conocimientos didácticos.
Aunque la transformación
producida en el proceso de capacitación fue importante, también lo fue la
conservación de aquellas situaciones que habían sido evaluadas como productivas
y que se orientaban ya hacia la construcción de conocimientos didácticos por
parte de los maestros.
jueves, 22 de noviembre de 2012
Las TIC en la Educación
Escuela Normal Colegio Montecristo
Las TIC en la Educación
El uso de la tecnologías de la información y comunicación aunado con innovaciones pedagógicas, de currículo y organización escolar permite mejorar la practica de los docentes, así como la calidad del sistema educativo. En este sentido las instituciones de docentes deben flexibilizar y desarrollar vías de integración de las tic en los procesos de enseñanza y aprendizaje, en donde su incorporación sea un proceso continuo, y no como una única introducción de formación tecnológica. es indispensable que los alumnos de educación superior actualicen sus conocimientos y habilidades continuamente, ajustando los cambios del plan de estudios y la tecnología disponible. El propósito de este curso es mejorar la practica de los docentes haciendo uso critico de la tecnología así como lograr en los estudiantes los cuatro pilares del aprendizaje: aprender a vivir juntos, aprender a conocer, aprender a hacer y aprender a ser. Estos propósitos están dirigidos a realizarse de manera transversal, es decir, conocimientos que puede utilizar en diversas actividades tanto académicas como profesionales, con intenciones instrumentales o didácticas.
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domingo, 2 de septiembre de 2012
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